El municipio y la democracia participativa

Queremos un Gobierno Local, un municipio que represente y esté al servicio de los ciudadanos y no al revés.

El Municipio, su regiduría y gobernanza, ha sido infectado de lo peor de la Democracia Representativa: la vida municipal ha quedado limitada a una lucha entre facciones políticas para imponer sus criterios; una lucha de la que ha quedado excluida cualquier intervención de la sociedad civil.

Por intereses que todos conocemos, se ha desnaturalizado la esencia municipal, su misión última, al hacer que alcalde y concejales sean meros gestores teledirigidos mor de intereses que muy a menudo, son diferentes si no contrarios a los de los ciudadanos-vecinos: el alcalde, en lugar de Presidente de un Consejo Municipal, en el que todos los vecinos tienen voz y voto en pos del bien común, ejerciendo un papel de tutelador de los bienes patrimoniales, culturales y cívicos ha quedado como un dictadorzuelo más preocupado en su permanencia, y de sus conmilitones, en el puesto que de otras cosas.

El tinglado se montó sobre la partidocracia: desde arriba hacia abajo cuando debería ser de abajo hacia arriba– y de tal forma que únicamente los partidos políticos convencionales puedan presentar candidaturas con cierta garantía de éxito.

Todo el sistema está construido para que el equipo de gobierno sea quien haga y deshaga a su conveniencia: en sus manos está la redacción y ejecución del presupuesto municipal.

Un Ayuntamiento debe solucionar los problemas y satisfacer las necesidades de los avecindados aculando como buen padre de familia.

¿Qué cabe hacer para que la partidocracia aminore y que la participación activa de los ciudadanos en la vida de su municipio, quede abierta a todos ellos sin tener que pasar necesariamente por un partido político convencional?

1.- Los principios básicos para implantar la Democracia Municipal Participativa son: subsidiaridad, autodeterminación y autogestión/cogestión

Solo avanzando en el principio de subsidiaridad, en la corresponabilidad y en la participación social es posible vertebrar una sociedad consciente de sí misma: la participación, directa, de los ciudadanos en la gestión pública es el motor de democratización como vía al control social sobre toda acción de gobierno; un control social que es garantía de idoneidad y transparencia en el uso de los recursos disponibles.

La Democracia Participativa aminora, hasta eliminarlos, todos los vicios y corruptelas que aquejan a la partidocracia, a la oligocracia: opacidad en la gestión, clientelismo, nepotismo, regalismo, comisionismo y todas sus variantes.

Como primera medida hay que estimular e incentivar el asociacionismo ciudadano arbitrando procedimientos por los que los representantes de los Cuerpos Intermedios asociaciones vecinales, de padres, consejos escolares, asociaciones de profesionales y comerciantes, etc. tengan asiento, voz y voto en las comisiones y pleno municipales.

Como segunda medida tenemos en el Presupuesto Participativo la herramienta de implicación y participación de los ciudadanos en la gestión de la ciudad: identificación de las, reales, necesidades cotidianas de SU ciudad dejando de ser meros convidados de piedra/pagafantas para convertirse en protagonistas principales de todo lo que acontece en su ciudad: los ciudadanos son los que diagnostican y proponen soluciones a cada necesidad compartiendo y debatiendo con los representantes de los partidos políticos y el personal técnico del Ayuntamiento los qué, cómo, cuando y cuánto y la forma de allegar lo necesario para dar solución a los problemas y satisfacer necesidades.

2.- Participación y cogestión

Se hace necesaria una nueva cultura política para construir un nuevo Estado racional, descentralizado, articulado y participativo generador de nuevas expectativas y oportunidades: implantar unas nuevas legitimidades.

Hay que reconstruir desde bajo hacia arriba: desde el individuo y la familia al barrio; desde el barrio a la ciudad; desde la ciudad a la comarca; desde la comarca al Estado mediante la desconcentración político-administrativa: La descentralización sociopolítica.

Y eso se logra conformando tres ejes horizontales:

  • Un eje económico-administrativo que defina la distribución de los recursos de la economía pública.

  • Un eje político que establezca, claramente, las competencias de cada escalón político y administrativo.

  • Uneje socio-político que defina y fije la distribución de poderes.

Tres ejes interdependientes, que establecen las diferentes perspectivas y aspectos ineludibles que subyacen en una democracia social. Una combinación de democracia deliberativa, participativa y asociativa.

Pero esto no debe ser confundido con una desestatalización: eje vertical en el que las decisiones tienden a centralizarse y la ejecución de esas decisiones se desconcentra mediante delegaciones impositivas o lo que es peor, una privatización de los servicios públicos.

La descentralización, la auténtica descentralización, debe ser una apuesta por la democratización interna de las administraciones públicas incrementando la calidad de la propia Democracia al poner en primer plano una articulación entre la democratización de la política y la democratización de la administración ( Democratizar la democracia ).

3.- ¿Qué instrumentos hay para un desarrollo/incremento de la calidad democrática?

  • La base asociativa: solo es posible la participación de los ciudadanos si éstos se asocian y organizan.

  • La base personal: solo es posible la participación si se permite al ciudadano-individuo participar aun cuando no esté encuadrado en organización partidista alguna.

  • La base mixta: los procedimientos incluyen, simultáneamente a los anteriores: gestión compartida ( cogestión ) de equipamientos y servicios, Jurado Ciudadano, grupos temáticos, encuestas deliberativas, Asamblea Ciudadana, foros temáticos, grupos de investigación de nuevas formas de acción participativa, grupos para la planificación del desarrollo comunitario, etc.

Lo citado, son instrumentos que deben ser incorporados a la política municipal para que los ciudadanos ejerzan como tales deliberando y tomando decisiones por si mismos sobre los asuntos públicos: cogestión de la ciudad.

El objetivo de una administración relacional debe ser el incremento de la calidad y cantidad de la democracia mediante la participación de los ciudadanos y el destierro la primacía del lucro, el beneficio privado (los servicios púbicos no deben generar beneficios económicos a nadie); un lucro y beneficio que tiene su origen en estructuras no democráticas: las empresas privadas capitalistas beneficiarias de las externalizaciones (eufemismo de privatización/desamortización del servicio público) solo buscan, a costa de lo que sea, beneficios a corto plazo.

La reconstrucción del espacio público, en tanto que espacio político, se basa en su prolongación al espacio económico: es desde la economía pública que se debe favorecer la implantación de una economía democrática, social, de proximidad, popular: el pequeño comercio, las nano y micro empresas se integran en el territorio y tienen más facilidad y capacidad para crear empleo y satisfacer las necesidades locales con responsabilidad social, política y medioambiental.

La derivación de los servicios públicos (privatización, externalización/desamortización) fuera de la estructura administrativa pública solo debería realizarse desde la cooperación, la corresponsabilidad y la participación con valores éticos.

Las privatizaciones/externalizaciones/desamortiozaciones –si no es posible soslayarlas– deben estar basadas en estrategias que posibiliten políticas equitativas que favorezcan los derechos de los ciudadanos y su desarrollo humano: las externalizaciones deben ser adjudicadas no a las empresas capitalistas y si a los ciudadanos del municipio para favorecer la creación de empresas , de tipo cooperativo, locales; unas empresas cooperativas que den empleo a los habitantes del entorno, próximo, geográfico del municipio.

4.- El Barrio entidad con identidad propia en la descentralización municipal

Hay que recuperar la ciudad para los ciudadanos, para la sociedad civil, y eso requiere la reconstrucción de unidades urbanas dotadas de identidad propia , descentralizadas y autónomas –autodeterminantes y autodeterminadas– en las que los ciudadanos tengan derecho –en su calle, en su barrio– a tener empleo, equipamientos y espacios públicos dignos.

El barrio es el elemento primigenio, la base para la reconstrucción de la ciudad: hay que revalorizarlo como unidad vivencial capaz de resolver muchos de los problemas de la ciudad puesto que es, el barrio, escuela fundamental en los análisis de los problemas económicos, sociales, urbanos, medioambientales y convivenciales al poner en contacto las políticas con las necesidades sociales facilitando la definición de necesidades en forma interactiva con los agentes sociales, los cuerpos intermedios y los ciudadanos.

El barrio debe operar como eslabón entre los individuos y la sociedad puesto que facilita la convivencia diaria y la interacción de grupos y personas.

El barrio debe ser escuela de convivencia, de aprendizaje y formación del ser social: un espacio donde el individuo se inicia en la actividad social trascendiendo de su marco personal y familiar.

El barrio debe asemejar una ciudad con todos sus recursos y equipamientos: barrio-ciudad capaz de albergar la compleja variedad propia de una ciudad clásica con sus diferentes estratos, formas de vida, y culturas.

El barrio como modelo urbano que acoja la máxima complejidad y que permita lo heterogéneo y potencie la corresponsabilidad social.

El barrio con recursos, de todo tipo, propios para permitir la autogestión.

Hay que repolitizar la ciudad para recobrar la covivencia y reconquistar él espacio público, en tanto que racional y polivalente, como espacio con capacidad para re-ordenar la conectividad, la accesibilidad entre las funciones urbanas: un espacio con capacidad de motivar la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos para que, así, sean actores y no simples espectadores, sujetos pasivos pagadores de impuestos y votantes ( cada X años ) a unas listas en cuya confección no han tenido arte ni parte; unas listas confeccionadas por las oligarquías de los partidos a su mayor interés.

El espacio público municipal debe ser el ámbito que ofrece oportunidades a la participación ciudadana previniendo y oponiéndose a las actividades y acciones excluyentes que lleve a cabo la partidocracia/oligocracia y la mercantilización del servicio público.

Política: identificación de necesidades, su priorización y arbitrio de todo tipo de medios para satisfacerlas.

Queremos una municipalidad que represente y esté al servicio de todos los ciudadanos con un gobierno que impulse el desarrollo democrático, económico y político de los ciudadanos por lo que exigimos que las políticas municipales (planeamiento, ejecución, control y evaluación) involucren, efectívamente, a los ciudadanos: planificación, control y evaluación participativa.

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